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lunes, 20 de noviembre de 2017

UNA LEONA LLAMADA ALESSANDRA AMBROSIO


ALESSANDRA AMBROSIO

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¿Por qué la ONU no nos dice lo que realmente reduce la pobreza?

Chelsea Follett indica cómo Tanzania logró reducir de manera dramática la pobreza extrema cuando realizó la transición desde las políticas socialistas del dictador Julius Nyerere hacia políticas de libertad económica luego de su salida del poder.

A principios de este mes, la ONU alentó al mundo a celebrar el Día Internacional por la Erradicación de la Pobreza, promocionándolo en redes sociales, utilizando el hashtag #EndPoverty. La ONU notó el increíble progreso que se ha logrado:
“La pobreza ha caído a nivel global, desde 1.700 millones de personas en 1999 a 767 millones en 2013, una caída en la tasa global de pobreza de 28 por ciento en 1999 a 11 por ciento en 2013. El progreso más significativo se experimentó en Asia del Este y del Sur, donde la tasa cayó de 35 por ciento en 1999 a 3 por ciento en 2013".
Desafortunadamente, la ONU parece no entender la fuente de ese progreso. Argumenta que la acción estatal y los programas liderados por tecnócratas desde arriba merecen el crédito por el notable declive de la pobreza. Una declaración de la ONU agrega:
“Los países han dado pasos para acabar con la pobreza... El Gobierno de Tanzania, por ejemplo, inició una evaluación masiva de su actual programa nacional, las Redes de Seguridad Social Productivas de Tanzania, para llegar a gente que vive por debajo de la línea alimenticia de pobreza".
Este es un ejemplo accidentalmente instructivo. Tanzania ha realizado un progreso impresionante en contra de la pobreza, pero eso no se debe a un creciente gasto público en alimentos para los pobres. De hecho, el gobierno de Tanzania es hoy mucho menos redistributivo que en el pasado —y aquellas políticas redistributivas del pasado estuvieron cerca de matar de hambre a los tanzanos más pobres.

En 2011, el año más reciente para el cual el Banco Mundial tiene datos, poco menos de la mitad de los tanzanos vivía en la pobreza extrema. Esa figura era de un 86 por ciento en el año 2000.
La verdadera causa de esa reducción es muy sencilla: la libertad económica. Tanzania desmanteló gradualmente las políticas económicas socialistas (denominadas “uiamaa”) implementadas por el dictador Julius Nyerere, desde que el abandonó el poder en 1985. Nyerere era ampliamente alabado por intelectuales de izquierda en países desarrollados por su sincera creencia en el socialismo, por su relativamente bajo nivel de corrupción, y por masacrar sin querer a su gente como muchos otros dictadores.

Pero Nyerere estableció políticas que, según el Dr. John Shao, derivaron en una escasez aguda de alimentos, el colapso de la producción agrícola e industrial, el deterioro de la infraestructura de transporte, una crisis económica y “un sufrimiento generalizado de la población” para la década de 1980. Nyerere también prohibió los partidos políticos de oposición para consolidar su autoridad y prevenir debate alguno acerca de sus fracasadas políticas.
Después de Nyerere, Tanzania logró acelerar su crecimiento económico eliminando los controles de precios, liberalizando el comercio, y permitiendo que su gente realice emprendimientos privados.
La atribución que la ONU hace del progreso a los programas estatales, y su insistencia en la importancia de la ayuda externa para el desarrollo, es tanto preocupante como poco sorprendente.

Nyerere fue capaz de aferrarse al poder por tanto tiempo a pesar de sus desastrosos programas gracias a miles de millones de dólares en ayuda externa. Como mi colega Doug Bandow dijo, “El Banco Mundial, demostrando que carecía tanto de una conciencia como de sentido común, directamente respaldó su brutal esquema uiamaa”.
No solo es la ayuda estatal infructuosa comparada con el desarrollo liderado por el mercado, sino que los programas de ayuda externa muchas veces ignoran los derechos de propiedad privada de los pobres y la necesidad de reformas institucionales. Otros ejemplos de dictadores que recibieron ayuda externa incluyen Idi Amin de Uganda, Mengisty Haile Mariam de Etiopía, Mobutu Sese Seko de Zaire (ahora la República Democrática de Congo) e incluso el notoriamente brutal Pol Pot de Camboya.

El dinero muchas veces fortalece a regímenes autoritarios mientras que continúa políticas destructivas como robar la tierra agrícola de sus ciudadanos mediante nacionalizaciones. Ese fue el caso de Tanzania, que recibió miles de millones de dólares en ayuda externa mientras que su gobierno socialista nacionalizaba cientos de haciendas —decimando la producción agrícola y conduciendo el país a la anteriormente mencionada escasez aguda de alimentos. Las perchas de las tiendas estaban vacías, y las personas esperaban por raciones de alimentos.

“Cuando vine por primera vez a Tanzania en la década de 1980, solíamos tener alas enteras de niños muy debilitados por desnutrición, algunos demasiado deteriorados como para sobrevivir”, recuerda una trabajadora humanitaria para el Programa Mundial de Alimentos, la rama de la ONU que asiste con alimentos, “ahora solo habrá máximo uno o dos niños en cualquier momento, y usualmente encontraramos una causa social como un padre alcohólico, o ser huérfano, o haber heredado el VIH”. La página que contiene esa cita luego afirma que el programa alimenticio de la ONU “marcó una diferencia”, pero la razón por la cual muchos menos niños recurren a utilizar el programa hoy comparado con cuantos lo hacían en la década de 1980 está sospechosamente ausente.

Reducir las barreras comerciales es muchos más efectivo para mejorar la calidad de la vida de aquellos que viven en áreas pobres del mundo que enviar ayuda externa o tecnócratas para ayudar a diseñar programas estatales. Si realmente quieren erradicar la pobreza, los países deberían adoptar políticas de libertad económica. Porque, al final de cuentas, los países no luchan contra la pobreza, los individuos libres de regulaciones excesivas y capaces de participar en el comercio global son los que lo hacen.
Human Progress (Estados Unidos)

Голые снимки: Волочкова забыла о чувстве собственного достоинства - Россия 24


Kylie Jenner FAKING Pregnancy?! (Rumor Patrol)


UNA LEONA LLAMADA CHLOE OLIVEIRA


CHLOE OLIVEIRA

Terrorismo - El auto engaño de Occidente

Desde hace mucho tiempo cada vez que los yihadistas (neologismo de muyahidines) perpetran un atentado en Occidente, sistemáticamente responden los líderes de opinión occidentales, y mundiales, con la afirmación que el “Islam es una religión de paz”. Lo han dicho el presidente George Bush: “El rostro del terror no es el verdadero rostro del Islam.

Eso no es de lo que se trata el Islam. El Islam es paz”; el presidente Barack Hussein Obama ha repetido multitud de veces que: “el Islam es una religión de paz, caridad y justicia” [1] y que “el Islam es una religión que predica la paz” [2] y que “El Islam es la religión de la paz” [3] y que “El Islam no es parte del problema al combatir al extremismo violento, el Islam es una parte importante para promover la paz”; el Secretario de Estado norteamericano John Kerry: “El Islam es una religión pacífica basada en la dignidad de todos los seres humanos”; el primer ministro británico David Cameron: “El Islam es una religión de paz” y el Papa Francisco: “El Corán es un libro profético de paz”, [4] otros, como Barbara Ntumy, ayudante del líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, han calificado a los terroristas yihadistas como “luchadores por la libertad”;  Ntumy hizo su comentario en julio de 2014, luego de que un atacante islamikaze talibán hiciera explotar moratlmente a 17 personas en Afganistán. [5]. El 22 de mayo de 2017 Salman Abedi, de 22 años de edad, un muyahidin (yihadista) del Estado Islámico, se autoinmoló explotando en el Manchester Arena, en la ciudad de Manchester (Reino Unido), al final de un concierto de la cantante estadounidense Ariana Grande, causando 22 muertos (la mayoría niñas) y 116 heridos. Fue el atentado islamoterrorista más mortífero en el Reino Unido desde los atentados de Londres de 2005.? A raíz de este atentado yihadista, Jeremy Corbyn, el líder (laborista) de la oposición, pronunció un discurso en el que afirmó “En los últimos quince años más o menos, se ha desarrollado una subcultura de violencia a menudo suicida entre una minoría de hombres, principalmente jóvenes, que obtienen falsamente autoridad de las creencias islámicas”.

El 22 de marzo de 2017 el yihadista Khalid Masood, de 52 años de edad, nacido en Kent y residente en Birmingham, condujo un vehículo por la acera sur del puente de Westminster, provocando 6 muertos y más de 40 heridos. Tras el atentado la Primera Ministra Theresa May se dirigió a la Cámara de los Comunes, y afirmó “Es un error describir lo que ha sucedido como terrorismo islámico; es terrorismo islamista, una perversión de una gran fe”. [7] Angela Merkel, Canciller de Alemania, declaró al enterarse que Bin Laden fue eliminado: “Bin Laden afirmaba que actuaba en nombre del Islam, pero en realidad se burló de los principios de su religión y de todo las otras religiones” [8]. Merkel  afirma categórica y repetitivamente que “el Islam "no es la fuente del terrorismo” [9] y que “el Islam pertenece a Alemania”, -el país de la Reforma Protestante- [10] a pesar de ello, la mayoría de alemanes no creen que el Islam pertenezca a Alemania [11]. Desde el atentado yihadista del 11-S (11 septiembre de 2001) en Nueva York el establishment político occidental se ha negado a reconocer que el terrorismo yihadista que se está llevando a cabo en nombre del Islam en realidad está inspirado en el Islam. Al terror yihadista islámico, en cambio, se ha llamado “no islámico” o incluso “antiislámico” o “perversión del Islam” o “ideología deformada” o “mala interpretación o desviación del Islam”. Todo menos lo que realmente es: terrorismo inspirado en una interpretación fanática pero legítima del Islam.
Islamista, islámico es un neologismo necesario para describir al Islam político o yihadista para diferenciarlo de la interpretación pacífica y no extrema de la religión a la que se suman millones de musulmanes. ¿Piensa Theresa May que el concepto de Yihad no es islámico?  afirmar -como lo ha hecho y hace la Premier británica Theresa May - que el islamismo no es islámico es demostrablemente ridículo, como explica Melanie Phillips.  [12] ¿George Bush, Barack Hussein Obama, Jeremy Corbyn, Angela Merkel, el Papa Francisco, y tantos otros líderes mundiales creen que el yihadismo, el terrorismo islámico, perpetrado por musulmanes en nombre del Islam, no tiene relación con el Islam? Es absolutamente grotesco y absurdo. Por supuesto, el Islam yihadista es una interpretación de la religión a la que muchos musulmanes no se suscriben. Pero es una interpretación genuina, sólidamente basada en fuentes religiosas musulmanas y es la inspiración histórica durante los 14 siglos de sangrienta conquista islámica. Es tan absurdo decir que el terrorismo yihadista no tiene nada que ver con el Islam como sería decir que la Inquisición y las Cruzadas no tuvieron nada que ver con el cristianismo o que el Gulag y las chekas no tuvieron nada que ver con el comunismo.

Los muyahidines (yihadistas) sunnitas y chiítas, declaran que el Islam es una religión de paz, pero manera de entender la  “paz del Islam” es la sumisión de los musulmanes a Alá y a la Sharía (la ley islámica) y la aniquilación de aquellos que no se someten a ella. Los yihadistas quieren imponer esta presunta paz en todo el mundo por la Espada del Islam.  Ya decía Tácito: “Auferre, trucidare, rapere, falsis nominibus imperium; ubi solitudinem faciunt, pacem appellant. A robar, trocear y saquear lo denominan falsamente gobernar; y a aquello que convierten en desierto, lo llaman paz”.

El columnista jordano Moussa Barhouma, ex-editor en jefe del diario jordano Al-Ghad, denunció los ataques terroristas perpetrados en Occidente por extremistas musulmanes, que reflejan ingratitud hacia los países que han absorbido a inmigrantes musulmanes y les han otorgado libertad para profesar su religión. Estos países, agregó, acogieron a los musulmanes con la ingenua creencia de que todas las religiones abogan por la caridad, el amor, la felicidad y la vida, pero aun así los musulmanes extremistas les pagan con ataques mortales en nombre del Islam. Moussa Barhouma no apela a valores éticos por el respeto a la vida del no-musulmán que no acepta el Islam y/o se opone a esa religión, pues este valor ético no existe en esa religión, por lo que no puede invocar estos valores. Pero si por puro pragmatismo Moussa Barhouma reclama a los musulmanes que viven en Occidente en crear una ética musulmana que se adapte a su entorno, para evitar “El futuro de los musulmanes que viven en Occidente definitivamente será oscuro mientras sigan aumentando los ataques terroristas que, así les guste o no, son perpetrados en su nombre. Hoy día los musulmanes en Occidente están siendo culpados por este terrorismo y en el futuro esta acusación puede traducirse en acciones, dado que tal como dice el dicho ‘violencia engendra violencia’ y la reacción será la misma que la acción es decir, tomará la forma de terrorismo contra ellos. Tal vez a los musulmanes en Occidente se les responsabilizara por esta situación… porque reaccionan ante los incidentes terroristas sin hacer nada y deciden adoptar una postura neutral, a pesar de que dichas acciones son un problema existencial para ellos y que amenazan su paz y tranquilidad, ya que los hace ser considerados como inhumanos….” 

El presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, ha reclamado cambios dentro del Islam para que no sea percibido como fuente de “ansiedad, peligro, muerte y destrucción” por el resto del mundo. [15] Estos líderes musulmanes del mundo musulmán piden cambios en esta religión por que saben cómo es realmente el Islam, a diferencia de los dirigentes y líderes de opinión occidentales, no-musulmanes, que afirman que el yihadismo no tiene relación con el Islam.
El Corán, libro sagrado para los musulmanes, contiene 255 versículos en los que Alá exige a los musulmanes la guerra, la Yihad, contra los infieles (los no-musulmanes). Estos versículos pertenecen al periodo de Medina, después de la Hégira; estos son los que se imponen y anulan los anteriores, los 124 de paz, que quedan abrogados, eliminados, por haber sido anteriores a la Hégira. En el Corán hay 80 aleyas sobre el infierno, 72 dedicados al paraíso, 518 sobre los infieles, 370 sobre los suplicios para los infieles. Las palabras “matar”, “guerra”, y “luchar” están mencionados en el Corán y en la Sunna (Sharía) o la Ley islámica, 35.213 veces. Los islamistas perpetran sus atentados y crímenes en nombre del Islam, el Corán, Alá.
Con sus propias palabras, -y no en la de los líderes occidentales-, se destacan entre muchísimos muyahidines (yihadistas) chiítas y sunnitas las afirmaciones del líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Jomeini, y Guía Supremo de la República Islámica de Irán que explicaba: "Aquellos que no saben nada del Islam pretenden que el Islam aconseja contra la guerra. Los que dicen esto son estúpidos. El Islam dice: "¡Matad a todos los infieles al igual que ellos os matarían a vosotros! Matadlos, ponedles la espada y esparcid sus ejércitos” “El Islam dice: ¡Cualquier cosa buena que existe es gracias a la espada y a la sombra de la espada! ¡Las personas no se hacen obedientes excepto con la espada! ¡La espada es la llave al Paraíso, que se puede abrir sólo para los santos guerreros!” "Hay cientos de salmos coránicos y hadices instando a los musulmanes a la guerra y el valor para luchar. ¿Significa todo esto que el Islam es una religión que impide que los hombres hagan la guerra? Escupo a esas almas necias que hacen tal afirmación."

Ahlam Tamimi, uno de los yihadistas perteneciente a Hamás y al Movimiento de la Yihad Islámica en Palestina que masacraron quince inocentes, entre ellos siete niños y una mujer embarazada en la pizzería Sbarro de Jerusalem el 9 de agosto de 2001 declaró:  "El Movimiento de Resistencia Islámica: el Islam es su camino. Es a partir de Islam que deriva sus ideas, conceptos y percepciones sobre el universo, la vida, y el hombre, y se refiere a la sentencia del Islam en todas sus acciones. Es a partir de Islam que busca la dirección para guiar sus pasos. … Fue un acto calculado, realizado con convicción y fe en Alá ... me dediqué a la  Yihad por la causa de Alá y Alá me concedió el éxito. ¿Sabes cuántas bajas hubo? Eso fue posible gracias a Alá".
Abu Jindal Hamza, del Lashkar-e-Taiba, explicando por qué colaboró en masacrar 173 personas en los diez atentados de noviembre de 2008 en la ciudad india de Mumbai: "Esta es una guerra de religión con aquellos que no son creyentes en la misión de Muhammad ... sobre todo con el propósito de hacer avanzar el Islam y repeler el mal de los musulmanes".
La diputada palestina y Miembro del Consejo Legislativo Palestino Maryam Mohammad Yousif Farhat (1948 – 17 marzo 2013), conocida como Umm Nidal, que envío a cuatro de sus seis hijos en misiones suicidas contra civiles judíos declaraba: "Me siento orgullosa y honrada de ser una terrorista por el bien de Alá ... Esta es la ley religiosa islámica. Yo no invento nada. Yo sigo la ley religiosa islámica en esto".

"Para que la paz reine en la tierra, todos los cristianos deben convertirse al Islam. Alá ha encargado a todos los musulmanes en el capítulo Corán 9 versículo 29 a atacar a los judíos y cristianos que se negaron a creer en Él y en su Mensajero, el profeta Muhammad", dijo Abu Qaqa, portavoz de Boko Haram explicando por qué masacró casi un centenar de fieles, entre ellos niños, en una serie de ataques contra iglesias en una sola mañana de domingo en Nigeria. El mulá Omar, líder de los talibanes, que declaraba: “[Los talibanes son] simplemente una banda de consagrados jóvenes decididos a establecer las leyes de Alá en la tierra ... Los talibanes lucharán hasta que no haya más sangre en Afganistán para verter y el Islam se convierta en una forma de vida para nuestro pueblo.                                                                                                                              Ihsanullah Ihsan, Portavoz del Taliban, explicando el por qué se oponen a la presencia americana en Afganistán afirmaba: Nuestra animosidad se basa en la religión. Odiamos los estadounidenses por su ideología secular".  Sid Ahmed Mourad, líder del grupo salafista del Grupo Islámico Armado (GIA) de Argelia, responsable de la matanza de 150.000 niños, mujeres y hombres en los años 90 del siglo pasado, exponía: “Pero el país del próximo Califato Islámico no se alzará excepto en las manos del grupo combatiente que levanta la bandera de Alá y Yihad.”
Abdelkader Hattab, otro líder del GIA, añadía: "Nuestra Yihad consiste en matar y dispersar a todos aquellos que luchan contra Alá y su Profeta" "¡Hasta el poder de cortar la garganta y el asesinato son de Alá!." [18]
Osama Bin Laden declaró sobre si mismo: “Yo soy uno de los siervos de Alá. Nosotros cumplimos con nuestro deber de luchar por el bien de la religión de Alá. Es también nuestro deber de enviar una llamada a todos los pueblos del mundo para disfrutar de esta gran luz y abrazar el Islam y la experiencia de la felicidad en el Islam. Nuestra misión principal es nada más que la promoción de esta religión.” Bin Laden pretendió seguir la senda del fundador del Islam, Muhammad, y emular su vida y actos, sabiendo que el Islam declara que: Sabiendo que el Profeta del Islam es la mejor criatura y el más próximo a Alá, y que sus dichos, su proceder y tradición son el criterio de la verdad y la justicia en todos los aspectos [19]. Estado Islámico ha desplazado actualmente a nivel de noticias a Al Qaeda, y se ha destacado por sus sanguinarias atrocidades. No es objetivo de este artículo nombrarlas.
Abu Bakr al Bagdadi,el Califa del Estado Islámico ha declarado que “el Islam es la religión de la guerra y no de la paz”. [20]. Los líderes de opinión occidentales han objetado a todos estos crímenes que el yihadismo, el islamismo, no tiene relación con el Islam. Pero esta no es la opinión de los expertos musulmanes y líderes religiosos del Islam. Como así se confirma en las declaraciones del jeque Adel al-Kalbani, ex mufti de La Meca y Gran Imán de la Gran Mezquita de La Meca -Arabia Saudita- es un indiscutible líder del sunnismo –rama del Islam al que pertenecen aproximadamente el 85 por ciento de musulmanes del mundo-,  en la que manifiesta: “Arabia Saudita y el Estado Islámico seguimos el mismo pensamiento, pero nosotros [Arabia Saudita] lo aplicamos de una manera más refinada. El Estado Islámico saca sus ideas de lo que está escrito en nuestros propios libros, de nuestros propios principios. […] no criticamos la idea sobre la que el Estado Islámico se basa”. [21]
Pero a pesar de la taqiyya –la santa mentira permitida en el Islam-, la verdadera opinión sin la máscara de lo políticamente correcto por miedo a las presiones internacionales surge en las declaraciones de los máximos líderes religiosos del Islam, como el Gran Mufti de Egipto y Gran Imam de la Universidad Al-Azhar, Jeque Ahmad al Tayeb junto con el Consejo de Expertos Superiores del Islam que se han negado a considerar el Estado Islámico como apóstata. Los “actos” [crímenes] que hace el Estado Islámico no son considerados fuera del Islam. [22]
Existe un grado de similitud entre el plan de estudios de la Universidad Al-Azhar y Estado islámico. Al-Azhar considera que “es lícito matar a un musulmán que no reza, también al que abandona el Islam, así como también a los presos e infieles dentro del Islam -aquellos que no tienen un credo claramente especificada o secta-. También permite sacar los ojos y amputar las manos y los pies de los delincuentes, así como prohíbe la construcción de iglesias y la discriminación entre los musulmanes y los Ahl al-Kitab [los cristianos y los judíos], e insultarlos a veces”. [23]
Según un reciente estudio realizado en la Universidad de Viena por el teólogo musulmán Ednan Aslan, y publicado por The Daily Mail, “la enseñanza del Islam juega un papel más importante en la radicalización de los jóvenes musulmanes en Europa de lo que se suele suponer. La frustración y la falta de perspectivas profesionales no son ciertamente un motivo para la conversión de los musulmanes al islamismo [yihadismo]”. La opinión generalizada de que los musulmanes radicales tienen por lo general poco conocimiento de su religión [el Islam] no se ha confirmado, según el estudio de 310 páginas. Se basa en 29 entrevistas biográficas con musulmanes delincuentes en Austria. El estudio concluye en: “Independientemente de sus conocimientos religiosos, el Islam proporciona  a las personas radicalizadas en la teología una oferta que da sentido y estructura a sus vidas”. El salafismo es entendido por los afectados como un concepto holístico que gobierna todas las áreas de la vida. Los medios radicales proporcionan apoyo logístico y ayudan a difundir el pensamiento islámico y yihadista. Un papel central se desarrolla en ciertas mezquitas y las autoridades religiosas: “Las personas que tienen conocimiento teológico superior, actúan como autoridades y juegan en la difusión de la ideología un papel central”, según el estudio. “Los grupos radicales y los individuos se ven a sí mismos como los únicos musulmanes verdaderos”, dijo la investigación. “El ambiente social es percibido como podrido, la democracia es rechazada, Occidente es declarado enemigo del mundo musulmán”.

¿Pero son todos, todos, los correligionarios musulmanes iguales de simpatizantes con el terrorismo yihadista?  En absoluto. Los líderes musulmanes liberales, los que están contra el salafismo y el terrorismo yihadista, temen por su propia seguridad al protestar contra el terrorismo salafista yihadista; el mismo vicepresidente de imanes musulmanes en Francia, Hocine Drouiche, ha declarado el 9 de julio de 2017 a la cadena alemana Deutsche Welle que él y su familia habían sido amenazados dentro de la comunidad musulmana debido a su perspectiva liberal y que “La mayoría de los musulmanes no aceptan nuestro discurso. Tenemos miedo por nuestras esposas e hijos. Es un problema muy difícil. Estas personas necesitan ser enemigas del Occidente”.

Muchos musulmanes no son radicales ni aprueban la Yihad, pero los que si la apoyan son desgraciadamente un número terriblemente grande. La mayoría de los musulmanes aceptan que la Yihad y el yihadismo como parte integral del Islam. Muchas encuestas de opinión muestran que una tercera parte de los musulmanes informaría a la policía sobre aquellos correligionarios involucrados con el yihadismo y que cerca de un 30 por ciento simpatizan con el salafismo, la base ideológica del yihadismo.
La propaganda salafista no funciona en el vacío, no galvaniza a un ateo o creyente de otra religión a cometer asesinatos en masa. Las llamadas a la Yihad de Estado Islámico, Al Qaeda y grupos afines catalizan creencias en algunos musulmanes que de alguna manera ya están en su substrato ideológico y en su mente, enraizadas en el Islam sobre la división del mundo en Dar al Islam (la casa del Islam) y Dar al Harb (la casa de guerra), el requisito de conquistar a los infieles para librar al mundo del mal, la Yihad como medio de implementación del Islam o la paranoica creencia resultante de que el objetivo del occidente es destruir el Islam por completo.

La insistencia occidental buenista, tanto de la gran mayoría de líderes de opinión y los colaboracionistas del Islam, en afirmar que “el Islam es paz”  frente a las atrocidades cometidas por musulmanes en nombre de Alá ha llegado por irritar a los creyentes más fervientes del Islam, los yihadistas. La edición de febrero de la revista online del grupo Estado Islámico, Dabiq, responde a estas aseveraciones con una nota de cinco páginas que lleva por título “El Islam es la religión de la Espada. No pacifismo”. En el artículo, los editores de Abu Bakr al Bagdadi lamentan que han repetido tanto este eslogan que algunos afirman que el Islam llama a la paz permanente con kufr y los kafirin (incrédulos). ¡Qué lejos está ese alegato de la verdad, pues Alá ha revelado al Islam como la religión de la espada, y la evidencia para esto es tan profusa que solo un zindiq (herético) argumentaría lo contrario!
Los islamistas pasan a explicar que “el Mensajero de Alá (sallallahu alayhi wa sallam) fue enviado con cuatro espadas: una espada para los mushrikin (infieles)… una espada para ahlul-kitab (los no creyentes)… una espada para los munafiqin (los hipócritas) y una espada para los bughat (los agresores rebeldes)… también reveló la espada contra los apóstatas”.
Corán 8:12: Cuando vuestro Señor inspiró a los ángeles: “Yo estoy con vosotros. ¡Confirmad, pues, a los que creen! Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles del cuello, pegadles en todos los dedos!”
Los editores de Dabiq atribuyen la actitud apologética occidental respecto a su fe no a la corrección política contemporánea, sino a una confusión lingüística derivada de la raíz de la palabra Islam: Ellos alegan que proviene de la palabra salam (paz), cuando en realidad proviene de palabras que significan sumisión y sinceridad.
Concluyen con el pronóstico de que “siempre habrá un partido de musulmanes luchando contra partidos de kafirin hasta que no haya más fitna (sedición) y la religión sea solamente para Alá”.

Los yihadistas perpetran sus crímenes en nombre del Islam, pero los líderes políticos y de opinión occidentales como George Bush, Barack Hussein Obama, John Kerry, Theresa May, Jeremy Corbyn, el Papa Francisco y tantos otros que afirman que” el yihadismo es una desviación del Islam, una mala interpretación, no el Islam verdadero”, deben gozar del privilegio de conocer cuál es el verdadero Islam, mucho mejor que los mismos muyahidines sunnitas y chiítas. Es por lo que podrían aprovechar la competición que organiza Hezbollah –Partido de Alá, chiítas de obediencia iraní- sobre el conocimiento del Corán que tendrá lugar el 19 de noviembre de 2017 [28] para mostrar que los yihadistas no conocen el verdadero Islam, o lo mal interpretan, o se desvían de él, también podrían George Bush, Barack Hussein Obama, John Kerry, Theresa May, Jeremy Corbyn, el Papa Francisco, Angela Merkel intentar convencer con el Corán y todo el conocimiento que presumen tener sobre el Islam “verdadero” y “auténtico” que el yihadismo y el islamoterrorismo son una desviación y enseñar a los mulás de Hezbollah que el Islam es tolerante y una religión de paz y de amor y que el ayatolá Jomeini se equivocó al decir que el Islam es una religión de guerra.
Negar las raíces religiosas del yihadismo que afecta a todo el orbe va contra toda la realidad. Creer que identificar a la religión del Islam como el problema demonizará a todo el colectivo musulmán no es correcto, ni ético ni es inteligente. Es necesario e imprescindible aceptar la realidad de los hechos. Es totalmente cierto que no todo musulmán es terrorista, pero no es menos cierto que todo terrorista islámico, yihadista, es musulmán. ¿Cómo se piensa vencer al terrorismo islámico si no se es capaz de diagnosticarlo, ni calificarlo de islámico, de raíz y substrato musulmán?.

Los líderes de opinión occidentales no tendrían que ignorar las declaraciones de los yihadistas, el Califa del Estado Islámico Abu Bakr al Bagdadi Moussa Barhouma, Ahlam Tamimi, Abu Jindal Hamza, Maryam Mohammad Yousif Farhat, el mulá Omar, Sid Ahmed Mourad, Osama Bin Laden; el ayatola Jomeini, fundador de la República Islámica de Irán y Gran Líder; el jeque Adel al-Kalbani, ex mufti La Meca y Gran Imán de la Gran Mezquita de La Meca; el Gran Mufti de Egipto y Gran Imam de la Universidad Al-Azhar, Jeque Ahmad al Tayeb; y de tantos otros líderes religiosos del mundo musulmán, así como el lamento del vicepresidente de imanes musulmanes en Francia, Hocine Drouiche, y las peticiones de Abdel Fattah al-Sisi.
Pero no las ignoran, en absoluto. ¿Por qué dicen entonces que el yihadismo es una desviación y una mala interpretación del Islam?
Los líderes occidentales creen que reconociendo la relación existente entre Islam y el yihadismo ascenderá la extrema derecha en sus respectivos países lo que atizará el fuego contra los musulmanes y estos se radicalizarán y buscarán amparo en el yihadismo. Obama ha repetido multitud de veces que “el Islam es una religión de paz, caridad y justicia”. El ex presidente Barack Hussein Obama, hijo de padre musulmán por lo que  según el Islam y para todos los musulmanes es musulmán, sabe que no desvincular el yihadismo con el Islam anima a que más musulmanes se vuelvan yihadistas, él mismo ha dicho: “Por lo tanto, nunca deberíamos jugar con la propaganda terrorista o sugerir que todos los musulmanes, o el propio Islam, es el problema. Eso traiciona nuestros valores. Alienta a los estadounidenses musulmanes. Ayuda a nuestros enemigos a reclutar. Nos hace a todos menos seguros”. 

La izquierda, el relativismo moral, el multikulturalismo y el buenismo abordan mal el tema del Islam, lo eximen de toda responsabilidad, enajenan al yihadismo de su substrato religioso musulmán, transforman el Islam en algo inocuo y bondadoso. La extrema derecha y los grupos xenófobos odian al extranjero, la alteridad, a la gente de de cualquier otro origen y el yihadismo es la coartada perfecta para reforzar y reafirmar ese odio al que pretenden legitimizar por la barbarie del terrorismo islámico.

Criticar una ideología, una religión, un credo, es muy diferente a demonizar seres humanos. El demonizarlos, despojarlos de categoría humana es el paso previo a eliminarlos. Occidente en general, y Europa en particular ha pasado de criticar ideas, credos, religiones a demonizar a los seres humanos que tenían aquellas ideas, religiones. (Inquisición, Progroms, Holocausto).
Europa y sus habitantes tienen que aprender a saber criticar ideas y no demonizar a las personas, pero parece que sus dirigentes creen, -y puede que tengan razón-, que sus gentes son incapaces de saber diferenciar entre la crítica de las ideas y demonizar a aquellos que las tienen y odiar a aquellos seres humanos que sustancialmente piensan diferente. Esto nos llevaría a creer que la “democracia” en Europa es cosmética y superficial.

The National Rifle Association of America (NRA) [la Asociación Nacional del Rifle] de los EEUU posee unos 5 millones de socios, justifica la posesión de armas en que “las armas no matan, es la gente la que mata a la gente”. A raíz de los numerosos asesinatos múltiples que ocurren en este país, sus críticos justificada y correctamente aseguran que si no hubiera libertad de armas, habría menos asesinatos masivos.

Por analogía podemos proyectarlo sobre la violencia del yihadismo y el salafismo sunnita [30] y el integrismo chiíta, las vertientes del Islam aceptada y practicada por más de un tercio de musulmanes del mundo.

Los izquierdistas, multikultutalistas, buenistas, políticamente correctos declaran que “El salafismo y el integrismo chiíta no matan, son las personas las que matan”, pero a raíz de los numerosos asesinatos múltiples que ocurren en todo el planeta, se puede afirmar justificada y correctamente que si no hubiera salafismo ni integrismo chiíta, habría menos asesinatos masivos, menos “lobos solitarios” y menos guerras.

Grupo de Estudios Estratégicos (España)

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